El pasado 18 de enero se iniciaba el OCTAVARIO POR LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS, este año me ha llamado la atención la meditación correspondiente a la tercera jornada titulada: EL DEPOSITO DE LA FE. Es la grandeza de la Fe Católica, cada vez que repites una lectura, descubres algo nuevo. Posiblemente la Gracia de Dios tenga mucho que ver con esta reflexión. Unas veces reparas en un aspecto relacionado con tu vida y otras con otro, y de esta forma los cristianos tenemos la gran fortuna de enriquecernos espiritualmente, posiblemente lo que da sentido a nuestra vida terrena.
Este tercer día del octavario, se centra en el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad y la más difícil de interpretar para los que no tenemos los suficientes conocimientos teológicos. El Espíritu Santo ayuda a promover el dialogo ecuménico entre los cristianos para alcanzar la unidad entre todos nosotros, deseada especialmente por Cristo para conocer las verdades que dejó en deposito al Magisterio de la Iglesia.
Hemos de ser conscientes que cada generación recibe este depósito de la fe, el conjunto de verdades reveladas por Cristo, por mediación de los apóstoles, el Papa y los Obispos por el canal divino de la iglesia con la asistencia constante del Espíritu Santo.
¿Qué es el depósito de la fe? Según San Vicente de Lerins, es lo que tú has creído, no lo que tú has encontrado; lo que recibiste, no lo que tú pensaste; algo que procede, no del ingenio personal, sino de la doctrina; no fruto de rapiña privada, sino de tradición pública. Es una cosa que ha llegado hasta ti, que por ti no ha sido inventada; algo de lo que tú no eres autor sino guardián; no creador, sino conservador; no conductor sino conducido. Guarda el depósito: conserva limpio e inviolado el talento de la fe católica. Lo que has creído, eso mismo permanezca en ti, eso mismo entrega a los demás. Oro has recibido, oro devuelve; no sustituyas una cosa por otra, no pongas plomo en lugar de oro, no mezcles nada fraudulentamente. No quiero apariencia de oro, sino oro puro.
Juan Pablo II dijo: “la verdad que hemos recibido del Señor es una, inmutable, íntegramente conservada en los comienzos y a través de los siglos, y nunca será licito relativizarla y aceptar de ella lo que parezca conveniente, pues cualquier atentado a la unidad de la fe es un atentado contra Cristo mismo”.
El enemigo del hombre es el hombre mismo, el que dilapida la herencia recibida, el que carece de la humildad necesaria para reconocer su debilidad, el que ni siquiera devuelve plomo en lugar del oro recibido, el que no respeta los derechos del prójimo y lo oprime hasta la asfixia, el que se cree en posesión de su verdad y circula por la vida como en autopista contra dirección, sorprendido de lo que le está sucediendo.
Hoy es muy difícil convivir, la sociedad dilapida sus valores y el depósito de la fe está vacio. Las gentes tiene la red mundial más grande pata repostar gratis y son incapaces de percibirlo, prefieren continuar en el atasco más peligroso que pueda existir, el relativismo.
Muchas veces pienso que no se puede regalar aquello que ayuda a llenar el deposito de la fe, tal vez debería tener un coste elevado para que las gentes comprendiesen su valor. Nuestra sociedad no esta diseñada para ser feliz gratuitamente, por alguna razón, difícil de entender, prefiere autodestruirse descapitalizándose del oro que ha recibido nada mas nacer. Eso si, siempre tiene la razón. ¿Qué razón? solo la que le convierte en su peor enemigo.
Al finalizar el histórico encuentro de la familia en la madrileña plaza de Colón me sentí renovado en mis creencias en mis sentimientos en mi capacidad de amar y en un largo etc., que por no cansarles prefiero omitir; en resumen, sentí que algo grande había sucedido en mi alrededor y yo era un micro protagonista de semejante fiesta.
Lo más importante de mis sensaciones fue, sentirme totalmente alineado con lo que debe ser la vida de un cristiano que quiere ser algo más que una maleta en este apasionante viaje que nos ha de conducir hacia la casa del Padre. Confieso que ese día fui muy feliz, hasta que a eso de la medianoche apareció en la red, la primera intervención de un representante político que expresaba su opinión al respecto.
¡Qué desgracia Dios mío¡. Alguien pretende arrebatarme la ilusión de ser cristiano e intentar obrar como tal. No quise entrar en profundidades y preferí pensar que era una salida de pata de la persona que ya nos tiene acostumbrados a ello. ¡Caracoles¡, al día siguiente toda la prensa iniciaba una campaña de acoso y derribo espectacular contra todo: autoridades eclesiales, organizadores, participantes, políticos conservadores, etc.
Han pasado ocho días y sigue la polémica. Los Periódicos, la Televisión, la Radio, Internet, están participando en una contienda que no se donde terminará ni cual será la conclusión general. La mía es muy sencilla. Está claro que la Gran Fiesta de la Familia no ha gustado a media España, también parece claro que media España no tiene nada mejor que hacer, pues el tema tampoco pretendía dar tanto trabajo a los “plumillas” y mucho menos la polémica suscitada.
Llegado a este punto recuerdo a uno de mis preferidos escritores –G.K.Chesterton- que en su libro HEREJES, hace una reflexión que confieso que me ha ayudado mucho a lo largo de mi vida y quisiera que Ustedes conociesen por si también les puede ser útil.
Dice: “El mundo es redondo, tan redondo que desde sus comienzos las escuelas del optimismo y el pesimismo han venido discutiendo cuál es en verdad la parte de arriba. La dificultad no deriva tanto del simple hecho de que el bien y el mal están mezclados en proporciones aproximadamente iguales; surge principalmente del hecho de que los hombres siempre están en desacuerdo sobre cuales son las partes buenas y cuales son las malas”.
Creo que unos y otros estamos descargando demasiada adrenalina en algo sumamente complejo, reconocer quién está en posesión de la verdad es lo mismo que intentar averiguar quienes son los buenos o los malos. Eso conduce a la confrontación y, no arregla absolutamente ninguno d e los grandes problemas que aquejan a la humanidad y muy en concreto a nuestro País. Seamos más flexibles y con tal de mantener la paz,todo es bueno y nada es malo.” No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”. Ghandi.
Ayer tuve la gran suerte de ver la retransmisión que TVE ofreció sobre la Misa del Gallo en la Basílica de San Pedro. Fueron dos horas de intensa piedad vivida junto a Benedicto XVI y varios miembros de su Curia. Fue una experiencia digna de ser vivida; cuando finalizó, sentí que algo extraordinariamente bueno y saludable, se había terminado. El narrador español no estuvo a la altura de las circunstancias y era muy difícil seguirle ya que uno prefería escuchar al Papa aunque fuera en italiano, que al mencionado narrador. Es una lastima que el realizador de una celebración tan extraordinaria, no vigile estos detalles. En lo sucesivo, propongo subtitular el discurso y por favor, no canibalizar la voz de Su Santidad.
Otro detalle que me sorprendió negativamente fue la ausencia de personalidades políticas intelectuales, sociales etc. que ofreciesen un testimonio de su fe tanto a los asistentes como a los telespectadores del mundo entero. Creo recordar que habían solicitado la conexión más de 100 emisoras. Me imagino a nuestros Reyes dando testimonio católico, a sus hijos; a algún que otro político; en fin, se conoce que no hay razones de peso para molestarse en ir a Roma. Pienso que es un grave error si contemplamos el anticatolicismo tan grande que se está desarrollando en toda Europa. Tampoco hubiera estado nada mal que el Sr Rajoy, tan necesitado de votos como desgraciadamente se vera, hubiera dado una alegría a los católicos mostrando su apuesta por las personas con valores cristianos. Debe ser preferible pasar de puntillas en estos temas no vaya a ser que se escapen mas votos de lo normal y nos pongamos a malas con los responsables de la campaña.
Hoy día de Navidad he ojeado las noticias referentes a la homilía del Papa y he podido saborear la profundidad de su contenido tan rico y esperanzador para los que gozamos con la fe. Debemos dar gracias a Dios constantemente por este tesoro tan importante y tan codiciado por el enemigo. Si, no os podéis imaginar la basura que se ha escrito en pocos minutos por los enemigos de la fe en relación a la homilía del Papa. No quiero empañar mi reflexión porque entre otras cosas no merece la pena relatar tan siquiera ni una palabra de las barbaridades que se han llegado a escribir sin freno ni contención, como si le hubieran dado un mazo en lugar de una pluma, para destruir todo lo que se les pueda poner por delante.
Revisando este fenómeno he podido encontrar, ¿Cuáles son los enemigos de la fe? Y permitidme que os los recuerde:
· Falta de formación.
· Abundancia de racionalismo.
· Formación científica llena de prejuicios contra todo lo que no es verificable y comprobable.
· Pedirle a Dios pruebas y garantías.
¡Oh casualidad¡ casi todos los mensajes que he podido ver tienen una connotación con los enemigos mencionados. No me cabe la menor duda de que los que tenemos la suerte de haber sido distinguidos con el don de la fe, debemos ser agradecidos y no cesar en almacenar los conocimientos necesarios para refutar con contundencia a los marginados, para que también ellos, puedan llegar a ser felices con el amor de Cristo.
Tenemos una oportunidad de oro. Es fácil, es sencilla, relativamente asequible, con la que podemos dar un gran paso todos los que nos sentimos católicos y defensores de la fe y de la familia. El próximo domingo día 30 se celebra una manifestación en defensa de la familia y los ataques sin cuartel a los que la sociedad nos somete. Merecen nuestra respuesta pacifica, solidaria y testimonial. Allí no habrá ni Reyes ni ministros ni candidatos a Presidente de gobierno, pero mira, peor para ellos. Nuestro testimonio debe ser suficiente ante los ojos de Dios. Nosotros no buscaremos ni votos ni prebendas, nuestro Dios no quiere estas cosas, nos pide algo más importante, que defendamos nuestra cultura, nuestra religión y seamos impermeables a los enemigos del a fe. Apúntate a la civilización del amor, démosle una alegría a Juan Pablo II que tanto hizo por ella. Qué poco le costaba a pesar de las enormes dificultades con las que se encontraba, al ser el hombre más relevante de la tierra, organizar un viaje y dar su testimonio con su presencia. Hagamos como Juan Pablo II.
La familia representa una riqueza singular para el hombre, ya que es el lugar natural de la transmisión y defensa de la vida, así como la primera escuela donde se aprenden los valores universales y trascendentales indispensables para la construcción de una sociedad donde reine la justicia y la paz. Por ende, es de vital importancia que la institución familiar, patrimonio del que depende el porvenir de la humanidad, sea debidamente salvaguardada.
Es una palabra muy corta para lo que realmente puede significar en la vida de los hombres. La redescubrí cuando el otro día regresaba a mi casa después de una larga jornada de trabajo, cansado físicamente con algo de sueño y un cierto aburrimiento provocado por el intenso trafico de nuestra ciudad (Madrid). Un muchacho de unos 25 años estaba parado en el semáforo a la espera de que éste le permitiese cruzar una amplia avenida, en sus manos había un discreto ramo de flores, seguramente adquirido con una gran ilusión y también con cierto esfuerzo económico. Lo más bello de aquel muchacho era su rostro, reflejaba una complicidad entre lo que pensaba y la ilusión de la receptora, transmitía alegría, mucho amor y lo que es más importante, una enorme ilusión por llegar a su destino y compartir con su esposa –así lo quise interpretar- algo que la gente desprecia o cree no necesitar.
Estuve dándole vueltas a esa imagen y la retuve hasta que llegué a mi casa -40 minutos-. Tuve tiempo de todo, pensé en todo y me acordé de todo. Mi ilusión es ese momento era pensar como y de que manera se lo contaría a Ustedes. Y aquí estamos, Ustedes y un servidor que necesita compartir con el que me quiera leer el alcance infinito de la palabra ilusión.
Juan Pablo II fue –por razones obvias- mejor papa que deportista; en unas reflexiones suyas manifestó, …”esta es la lógica del deporte, especialmente del deporte olímpico y es también la lógica de la vida: sin sacrificio no se obtienen resultados importantes y tampoco autentica satisfacción”. Yo me permito aprovechar esta magnifica reflexión para añadir que para sacrificarse en cualquier actividad de la vida es necesario tener ilusión. Yo no puedo imaginarme un deportista de alto rendimiento sin ilusión para entrenarse, para cuidar su salud, su mente, etc.; todo ello es muy necesario para alcanzar un éxito.
En el “arte de la vida” es imprescindible poner ilusión en todo lo que hacemos, si falta, es como un guiso sin sal. No puede haber esfuerzo sin ilusión en aquello que queremos emprender, por consiguiente sin esfuerzo no hay éxito y sin éxito no hay satisfacción. Por ello es tan difícil encontrar gente satisfecha, bien sea con el trabajo, con el deporte con la familia con Dios. No estamos satisfechos y esto es una enfermedad grave que asola a nuestra sociedad global, erosiona nuestra cultura y nos sume en las tinieblas de las que tantas veces, Jesús intenta sacarnos, bien sea con oraciones o leyendo los evangelios entre otras muchas cosas que nos acercan a Él, la única realidad en esta vida.
Muy recientemente hemos conmemorado el día de los difuntos. He tenido ocasión de leer algunos testimonios que me han hecho recordar la importancia de la ilusión. He visto a través de estos testimonios, gentes destrozadas por la muerte de un ser querido, creo que nunca más levantaran la cabeza y lo peor es que les condiciona tanto que no ven con claridad. He llegado al convencimiento-después de tanto testimonio negativo- que para morir también hace falta tener ilusión.
Si todo aquello que deseo que salga bien le pongo el mejor empeño y la máxima ilusión, también puedo desear que mi muerte sea la preparación a un gran logro, la vida eterna, para conseguirlo deberé poner toda la ilusión que no he llegado a poner en ningún proyecto de esta vida. Además cuento con aliados de excepción para que mi ilusión se fortifique día a día, mi propia fe, ya que mi Dios no es un Dios de muertos.
He llegado a leer que hay especialistas (psicólogos, médicos, etc.,) que prestan su ayuda en los ahora llamados “procesos de duelo”, veamos un testimonio: …con lo cual, aparte de proporcionarte folletos sobre qué hacer para superar la pérdida, tiran de talonario de recetas y te mandan un antidepresivo; que a lo mejor y con suerte la pena te la llega a disfrazar a ratos, pero fijo que el resto de tus cualidades cognitivas o como rayos se llamen, te las dejan para el arrastre… , me pregunto, ¿no es más fácil y útil agarrarse a los evangelios con ilusión para vencer algo que esta escrito y que tiene que suceder mas tarde, mas temprano?, ¿Donde está la fe para pensar en nuestra vida eterna? ¡qué debilidad la nuestra¡ ni siquiera los bienes materiales –por los que muchos roban matan ya algo más- nos quitan el pavor a la muerte.
Todo es mucho mas sencillo de lo que nos imaginamos para un buen creyente, en realidad nosotros mismos somos nuestro principal problema y en ocasiones, nuestro peor enemigo. Pongamos ilusión en nuestros proyectos, si no nos viene o no sabemos encontrarla, pidámosela al Padre con mucho amor.
El Papa conocía muy bien a sus gentes y la gran fe que tenían, solamente con un mensaje de esperanza lograría devolverles la ilusión y las ganas de luchar para que la voluntad de Wojtyla se convirtiese en realidad.
(de un reportaje de la histórica primera visita de Juan Pablo II a Polonia el 2 de junio de 1979)
Tengo la impresión que el divorcio se ha convertido en una practica que carece de valor, se tira y se rompe cuando convenga, no importa nada y, si mucho me apuras te diré, que por desgracia está de moda. Todo aquello que termina en la red de redes tiene el respaldo mayoritario de la sociedad en la que vivimos. Ahora por 450 € puedes obtener un divorcio muy apañado sin moverte del sillón de tu casa. Todo son facilidades, la transformación es total, hemos sido capaces de convertir un valor incalculable (matrimonio) en un producto de consumo, al uso.
Parece que deshacer una familia con hijos, no tiene ninguna importancia. No es necesario que uno de sus componentes sea un ser intratable que hace la vida imposible al resto del entorno. Ahora por lo que me cuentan, la más mínima tontería o roce entre los cónyuges, es más que suficiente para iniciar los trámites de un divorcio exprés. Si se puede hacer cuanto antes, mejor, como los niños son pequeños sufren menos. Así de simple, la pareja decide rehacer sus vidas como si nada hubiese pasado. ¡Fantástico¡ somos los mejores.
Con la misma frialdad con la que cuento esta nefasta vivencia, es como se produce en la realidad el acontecimiento, con la más dramática frivolidad. Estoy convencido que esta proliferación de divorcios que se produce diariamente no puede conducir a nada bueno para el futuro de nuestra sociedad. El padre y la madre que no ponga en valor la riqueza de su encuentro amoroso contribuyen en primera persona a ser los protagonistas de una obra fracasada, inacabada. Con reminiscencias sociales impredecibles.
Lo primero que debería plantearse una pareja en crisis es que no están sola para tomar decisiones de esta naturaleza. Deben aparcar sus egoísmos personales y ponerse seriamente a trabajar siendo conscientes del entorno en el que están conviviendo. Cualquier escusa no es valida para romper un vínculo sagrado. Cualquier razonamiento debe ser valido sobre todo si existe la voluntad y el amor suficiente para reconducir una situación difícil de las muchas que se presentan en todas las relaciones de pareja y de no pareja. Tantas facilidades como las que hay ahora para romper un vinculo sagrado no son buenas ya que propician y aceleran las decisiones de ruptura.
Los que pasamos hace tiempo por la vicaria para contraer matrimonio y hemos tenido toda clases de vicisitudes, buenas y malas y, hemos constituido una familia cristiana, no comprendemos que las parejas modernas no luchen hasta donde haga falta por salvar su familia y se aventuren a romperla para iniciar otra experiencia que lo más probable es que sea, otro fracaso. Es necesario reflexionar, en el inicio de las relaciones desde el momento en el que se conocieron. Cuando lo único que importaba era ganar tiempo al tiempo para poder compartir esos momentos de felicidad que luego se han agotado. Como llegar a olvidar esos viajes de recién casados y otros muchos que dejaron recuerdos maravillosos difíciles de olvidar. El nacimiento del primer hijo, acontecimiento único en todo matrimonio que se precie de tal. La primera casa, tal o cual coche y así un largo etc. de recuerdos que pueden incluso poner la piel de gallina.
Hay otros vínculos que tampoco debemos olvidar, nuestro compromiso con la Iglesia Católica, con Dios, con la Virgen con el propio sacramento contraído, con nuestra propia unidad familiar. Todo esto no se puede evaporar de la noche a la mañana por unas diferencias que ni siquiera se han intentado subsanar. Llegado este punto siempre recuerdo el gran esfuerzo que realizan los deportistas de élite para llegar con éxito a su objetivo, horas y horas diarias de entrenamiento riguroso para en ocasiones ni siquiera poder alcanzar podio. Eso es el matrimonio, horas y horas de entrenamiento constante para fortalecer la relación única por la que vale la pena esforzarse. Lo fácil es lo otro, dar la estampida y además de mala manera, esa es la destrucción del ser humano, como tal.
Son innumerables las citas encontradas sobre la opinión del amado Juan Pablo II sobre la “inmadurez afectiva”, veamos algunas:
… el Papa Wojtyla subrayó: el matrimonio cristiano es un sacramento «indisoluble que ni siquiera yo puedo disolver». Recordó lo que uno de sus antecesores se vio obligado a advertir a Enrique VIII de Inglaterra.
«la ligereza con que se afronta el problema matrimonial, la dificultad para aceptar una opción de vida que comporte un compromiso duradero y vinculante en los buenos y en los malos momentos, el rechazo del sacrificio y una concepción desviada de la libertad que se convierte en aceptación implícita del divorcio como solución a situaciones humanamente adversas y dolorosas».
«se extiende por la sociedad como una plaga» y los juristas deben rechazar hacerse partícipes de «la maldad».
“En realidad, este bien se sitúa precisamente en la base de toda la sociedad, como condición necesaria de la existencia de la familia. Por tanto, su ausencia tiene consecuencias devastadoras, que se propagan en el cuerpo social como una plaga, e influyen negativamente en las nuevas generaciones, ante las cuales se ofusca la belleza del verdadero matrimonio”.
Tomemos todos buena nota para seguir construyendo una sociedad del amor en la que la familia sea la piedra vital para el desarrollo del proyecto.
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