El pasado 9 de agosto se recordó con respeto y admiración el fallecimiento de Teresa Benedicta de la Cruz más conocida por Edith Stein. Todos los santos tienen un pasado garantizado en cuanto al interés que sus vidas testimoniaron. Destacan de esta santa su enorme pasión por descubrir la verdad ello, la hizo convertirse en cristiana, especialmente amante del mensaje del árbol de la cruz.
Revisando la documentación disponible, me he detenido, como no, en el discurso que Juan Pablo II pronuncio el 11 de octubre de 1998 en la Plaza de San Pedro con motivo de la canonización de la madre Teresa Benedicta de la cruz.
¡La cruz de Cristo¡ En su constante florecimiento, el árbol de la cruz da siempre nuevos frutos de salvación. Por eso, los creyentes contemplan con confianza la cruz, encontrando en su misterio de amor, valentía y vigor para caminar con fidelidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. Así, el mensaje de la cruz ha entrado en el corazón de tantos hombres y mujeres, transformando su existencia.
Estas palabras de consuelo y esperanza toman valor especial en estos días en los que las vacaciones nos hacen asumir más riesgos de los habituales sucediéndonos más contratiempos de los deseados. Los creyentes tenemos la suerte de acceder a los frutos que da el árbol de la cruz permitiéndonos acercarnos a Cristo y comprender muchos de los enigmas de los que no sabemos salirnos por si solos.
Otra enorme frase que pronunció Juan Pablo II me hace reflexionar sobre como Dios hizo tanto bien por la obra que realizó en Edith Stein: Amadísimos hermanos y hermanas que habéis venido para esta solemne celebración, damos gracias a Dios por la obra que realizó en Edith Stein. Una vez más debemos reconocer que por más cosas buenas que hagamos en esta vida, el responsable es Dios.
También ella puede repetir con el Apóstol, San Pablo: En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo¡
El Papa se encuentra estos días muy ocupado, en su periodo de vacaciones, sobre el fenómeno chino. Es casualidad que eligiera este lugar para pasar sus merecidas vacaciones o es que pensó que el testimonio de un santo cuya vida espiritual se desarrolló en Bressanone podía inspirarle para no permanecer laxo en algo que ya es un problema social de espectacular envergadura.
El martes 5 de agosto, por la tarde, Benedicto XVI realizó una visita a Oies, localidad donde nació san José Freinademetz, religioso verbita que evangelizó China durante veintinueve años, beatificado por Pablo VI en 1975 y canonizado por Juan Pablo II en 2003.
Según Benedicto XVI, se trata de un santo de suma actualidad: sabemos que China está cobrando cada vez más importancia en la vida política y económica, e incluso en el ámbito de las ideas. Es necesario que China se abra al Evangelio y que mejor que este santo para transmitir que con el amor nada es imposible.
Decía José Freinademetz: Puedo asegurar que en mis 23 años de permanencia en China nunca disminuyó mi amor y mi admiración por los chinos. No obstante sea un pueblo de paganos, los chinos son y serán un pueblo ideal... Yo amo la China y los chinos; en medio de ellos quiero morir y entre ellos ser sepultado.
Hoy se han inaugurado los Juegos Olímpicos de Pekín. Hemos podido apreciar la indiscutible potencia de una nación como la China. Nunca jamás se había visto una ceremonia de tan alto calado artístico, cultural, social y económico. Estamos ante la nueva primera potencia mundial que según todos los datos macroeconómicos ha adelantado, por la derecha, a los EEUU de América.
Mucho tendremos que rezar con el Santo Padre y mucho tendrá que trabajar el Vaticano para que con enorme tino y por supuesto sumando con el Espíritu Santo, se logre una China abierta al Evangelio de Jesucristo. Ojala lo veamos pronto.
Esta mañana mientras rezaba le daba gracias a Dios por su bondad infinita al poder considerarme amigo suyo. Cada vez más, cuando tengo una alegría la comparto antes que con nadie con Él. Siento en este momento que mi vida tiene un sentido por el cual las cosas van sucediendo alrededor de un proyecto que juntos hemos podido trazar. Adicionalmente me acordaba de todos los que han construido un proyecto de vida, alejados de Dios. Me daba mucha pena no poder transmitir a uno por uno, lo que se pueden perder en esta vida y a lo que ya han renunciado en la vida eterna. He podido leer en algún libro: “más vale ser castigado en esta vida que en la eterna” supongo, afirmo, que es una gran verdad.
Pronto los europeos partiremos de vacaciones. Benedicto XVI ya se encuentra en la zona de los Alpes italianos. Gran conocedor de esos parajes desde que fuera cardenal. En el Seminario de Bressanone ha escrito varios libros e inspirado mucha doctrina católica. El sabe muy bien descansar de una determinada actividad y vaciarse en la que tal vez le hubiera gustado poder desarrollar en toda su dimensión. Pero en esta vida no se puede tener todo, es necesario saber compartir las fortalezas que uno cree tener en su justa medida con las obligaciones del cargo, te guste o no.
Todo el mundo coincide en que las JMJ de Sydney han constituido un clamoroso éxito. La juventud, la iglesia, Cristo, han sido los grandes protagonistas de estos inolvidables días. No me gustaría olvidar a nuestra madre celestial, la Virgen María, la que en todo momento vive como cualquier madre las circunstancias del momento desvelándose por que todo sea más que correcto. Estoy plenamente convencido que sin su auxilio redentor no se hubieran conseguido tan sonoros resultados.
Las autoridades han respondido satisfactoriamente, tanto el poder político, civil y eclesiástico han estado al más alto nivel cada uno en su papel natural, sin distorsiones de ningún género.
Tres años nos separan del acontecimiento JMJ MADRID 2011. Con seguridad que los organizadores han iniciado desde hace tiempo los preparativos fundamentales de estas jornadas. Al igual que en las olimpiadas varios países han ofrecido su testimonio colaborador y pareciera que la propuesta de la Confederación Episcopal Española es la que mayores garantías ha dado al Vaticano.
España sabe organizar grandes acontecimientos como el de esta naturaleza. Tenemos varios ejemplos y todos ellos saldados con nota alta. Siempre ha existido una comunión entre las partes implicadas en el magno evento, todos los poderes se han unido en una sola dirección, colaboración y solidaridad.
No quisiera que nuestros políticos actualmente en el poder tuvieran la debilidad de acordarse de la irritación que les causo la concentración famosa Jornada por la familias españolas en la Plaza de Colón el pasado 30 de diciembre. Sería nefasto pero no imposible. Posiblemente en estas fechas,julio 2011, estén gobernando y finalizando una legislatura en la que quede muy poco por calcinar. Por supuesto que la dosis de laicismo esparcida por todo el pobre territorio español será de unas consecuencias casi irreparables. Es muy posible que España haya dejado de ser uno de los países con más tradición católica de nuestro planeta. No quiero dramatizar y sí tener la esperanza de equivocarme.
Los libros de espiritualidad son ilustrativos, necesarios, imprescindibles –algunos de ellos-, recomendables para ampliar, tal vez consolidar, nuestro camino hacia la casa del Padre. Podemos afirmar que son parte de nuestro proyecto de vida.
En estos días estoy terminando de leer, un libro que se titula Hipótesis sobre María. Esta sencillamente escrito por Vittorio Messori. Me ha ayudado mucho en una asignatura pendiente como es mi comprensión de la Virgen María y su rol como madre de todos nosotros. Messori recoge una serie de enigmas que difícilmente había tenido la oportunidad de profundizar con tanta facilidad como en este libro.
En un periodo vacacional como en el que estamos inmersos, no es fácil encontrar una ayuda tan profunda como la que nos ofrece esta obra. Sería estupendo aprovechar nuestros desplazamientos para acercarnos a santuarios marianos cargados de leyendas asombrosas en los que nuestra madre santísima se ha manifestado en formato milagroso produciendo unos efectos valorados, tan solo, por algunos escogidos.
En mi periodo de vacaciones suelo acercarme a los pirineos (parte francesa) y siempre aprovecho un día para visitar el Santuario de la Virgen de Lourdes. Este año estoy deseándolo más que nunca por la gran documentación que he podido recopilar en el libro de Messori.
Dice el autor: “..lo que me ha guiado y guía por los senderos de la mariología no es una devoción que sea un fin en si misma. Es el apremio por la situación de la fe en Cristo, amenazada por errores, desviaciones y contaminación, para los que la Madre tiene el remedio decisivo, siempre que conservemos y reforcemos el puesto que le corresponde”.