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ILUSIÓN HASTA PARA MORIR

Noviembre 10th, 2007

Es una palabra muy corta para lo que realmente puede significar en la vida de los hombres. La redescubrí cuando el otro día regresaba a mi casa después de una larga jornada de trabajo, cansado físicamente con algo de sueño y un cierto aburrimiento provocado por el intenso trafico de nuestra ciudad (Madrid). Un muchacho de unos 25 años estaba parado en el semáforo a la espera de que éste le permitiese cruzar una amplia avenida, en sus manos había un discreto ramo de flores, seguramente adquirido con una gran ilusión y también con cierto esfuerzo económico. Lo más bello de aquel muchacho era su rostro, reflejaba una complicidad entre lo que pensaba y la ilusión de la receptora, transmitía alegría, mucho amor y lo que es más importante, una enorme ilusión por llegar a su destino y compartir con su esposa –así lo quise interpretar- algo que la gente desprecia o cree no necesitar.
Estuve dándole vueltas a esa imagen y la retuve hasta que llegué a mi casa -40 minutos-. Tuve tiempo de todo, pensé en todo y me acordé de todo. Mi ilusión es ese momento era pensar como y de que manera se lo contaría a Ustedes. Y aquí estamos, Ustedes y un servidor que necesita compartir con el que me quiera leer el alcance infinito de la palabra ilusión.
Juan Pablo II fue –por razones obvias- mejor papa que deportista; en unas reflexiones suyas manifestó, …”esta es la lógica del deporte, especialmente del deporte olímpico y es también la lógica de la vida: sin sacrificio no se obtienen resultados importantes y tampoco autentica satisfacción”. Yo me permito aprovechar esta magnifica reflexión para añadir que para sacrificarse en cualquier actividad de la vida es necesario tener ilusión. Yo no puedo imaginarme un deportista de alto rendimiento sin ilusión para entrenarse, para cuidar su salud, su mente, etc.; todo ello es muy necesario para alcanzar un éxito.
En el “arte de la vida” es imprescindible poner ilusión en todo lo que hacemos, si falta, es como un guiso sin sal. No puede haber esfuerzo sin ilusión en aquello que queremos emprender, por consiguiente sin esfuerzo no hay éxito y sin éxito no hay satisfacción. Por ello es tan difícil encontrar gente satisfecha, bien sea con el trabajo, con el deporte con la familia con Dios. No estamos satisfechos y esto es una enfermedad grave que asola a nuestra sociedad global, erosiona nuestra cultura y nos sume en las tinieblas de las que tantas veces, Jesús intenta sacarnos, bien sea con oraciones o leyendo los evangelios entre otras muchas cosas que nos acercan a Él, la única realidad en esta vida.
Muy recientemente hemos conmemorado el día de los difuntos. He tenido ocasión de leer algunos testimonios que me han hecho recordar la importancia de la ilusión. He visto a través de estos testimonios, gentes destrozadas por la muerte de un ser querido, creo que nunca más levantaran la cabeza y lo peor es que les condiciona tanto que no ven con claridad. He llegado al convencimiento-después de tanto testimonio negativo- que para morir también hace falta tener ilusión.
Si todo aquello que deseo que salga bien le pongo el mejor empeño y la máxima ilusión, también puedo desear que mi muerte sea la preparación a un gran logro, la vida eterna, para conseguirlo deberé poner toda la ilusión que no he llegado a poner en ningún proyecto de esta vida. Además cuento con aliados de excepción para que mi ilusión se fortifique día a día, mi propia fe, ya que mi Dios no es un Dios de muertos.
He llegado a leer que hay especialistas (psicólogos, médicos, etc.,) que prestan su ayuda en los ahora llamados “procesos de duelo”, veamos un testimonio: …con lo cual, aparte de proporcionarte folletos sobre qué hacer para superar la pérdida, tiran de talonario de recetas y te mandan un antidepresivo; que a lo mejor y con suerte la pena te la llega a disfrazar a ratos, pero fijo que el resto de tus cualidades cognitivas o como rayos se llamen, te las dejan para el arrastre… , me pregunto, ¿no es más fácil y útil agarrarse a los evangelios con ilusión para vencer algo que esta escrito y que tiene que suceder mas tarde, mas temprano?, ¿Donde está la fe para pensar en nuestra vida eterna? ¡qué debilidad la nuestra¡ ni siquiera los bienes materiales –por los que muchos roban matan ya algo más- nos quitan el pavor a la muerte.
Todo es mucho mas sencillo de lo que nos imaginamos para un buen creyente, en realidad nosotros mismos somos nuestro principal problema y en ocasiones, nuestro peor enemigo. Pongamos ilusión en nuestros proyectos, si no nos viene o no sabemos encontrarla, pidámosela al Padre con mucho amor.
El Papa conocía muy bien a sus gentes y la gran fe que tenían, solamente con un mensaje de esperanza lograría devolverles la ilusión y las ganas de luchar para que la voluntad de Wojtyla se convirtiese en realidad.
(de un reportaje de la histórica primera visita de Juan Pablo II a Polonia el 2 de junio de 1979)

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