Detalles del mensaje: EL ENEMIGO DEL HOMBRE

EL ENEMIGO DEL HOMBRE

Enero 27th, 2008

El pasado 18 de enero se iniciaba el OCTAVARIO POR LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS, este año me ha llamado la atención la meditación correspondiente a la tercera jornada titulada: EL DEPOSITO DE LA FE. Es la grandeza de la Fe Católica, cada vez que repites una lectura, descubres algo nuevo. Posiblemente la Gracia de Dios tenga mucho que ver con esta reflexión. Unas veces reparas en un aspecto relacionado con tu vida y otras con otro, y de esta forma los cristianos tenemos la gran fortuna de enriquecernos espiritualmente, posiblemente lo que da sentido a nuestra vida terrena.
Este tercer día del octavario, se centra en el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad y la más difícil de interpretar para los que no tenemos los suficientes conocimientos teológicos. El Espíritu Santo ayuda a promover el dialogo ecuménico entre los cristianos para alcanzar la unidad entre todos nosotros, deseada especialmente por Cristo para conocer las verdades que dejó en deposito al Magisterio de la Iglesia.
Hemos de ser conscientes que cada generación recibe este depósito de la fe, el conjunto de verdades reveladas por Cristo, por mediación de los apóstoles, el Papa y los Obispos por el canal divino de la iglesia con la asistencia constante del Espíritu Santo.
¿Qué es el depósito de la fe? Según San Vicente de Lerins, es lo que tú has creído, no lo que tú has encontrado; lo que recibiste, no lo que tú pensaste; algo que procede, no del ingenio personal, sino de la doctrina; no fruto de rapiña privada, sino de tradición pública. Es una cosa que ha llegado hasta ti, que por ti no ha sido inventada; algo de lo que tú no eres autor sino guardián; no creador, sino conservador; no conductor sino conducido. Guarda el depósito: conserva limpio e inviolado el talento de la fe católica. Lo que has creído, eso mismo permanezca en ti, eso mismo entrega a los demás. Oro has recibido, oro devuelve; no sustituyas una cosa por otra, no pongas plomo en lugar de oro, no mezcles nada fraudulentamente. No quiero apariencia de oro, sino oro puro.
Juan Pablo II dijo: “la verdad que hemos recibido del Señor es una, inmutable, íntegramente conservada en los comienzos y a través de los siglos, y nunca será licito relativizarla y aceptar de ella lo que parezca conveniente, pues cualquier atentado a la unidad de la fe es un atentado contra Cristo mismo”.
El enemigo del hombre es el hombre mismo, el que dilapida la herencia recibida, el que carece de la humildad necesaria para reconocer su debilidad, el que ni siquiera devuelve plomo en lugar del oro recibido, el que no respeta los derechos del prójimo y lo oprime hasta la asfixia, el que se cree en posesión de su verdad y circula por la vida como en autopista contra dirección, sorprendido de lo que le está sucediendo.
Hoy es muy difícil convivir, la sociedad dilapida sus valores y el depósito de la fe está vacio. Las gentes tiene la red mundial más grande pata repostar gratis y son incapaces de percibirlo, prefieren continuar en el atasco más peligroso que pueda existir, el relativismo.
Muchas veces pienso que no se puede regalar aquello que ayuda a llenar el deposito de la fe, tal vez debería tener un coste elevado para que las gentes comprendiesen su valor. Nuestra sociedad no esta diseñada para ser feliz gratuitamente, por alguna razón, difícil de entender, prefiere autodestruirse descapitalizándose del oro que ha recibido nada mas nacer. Eso si, siempre tiene la razón. ¿Qué razón? solo la que le convierte en su peor enemigo.

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